sábado, 7 de octubre de 2017

¡ Camino de Santiago ! Misa del Peregrino

Como os decía en el post anterior, a mí no me gusta la opción de salir tan pronto a caminar, pero en una etapa lo hice. Por suerte creo que fue la mejor etapa para hacerlo, la última. Esos últimos kilómetros cuando te vas acercando a Santiago son los menos interesantes ya que ya no pasas por aldeas o montes, sino que vas viendo más y más asfalto, empresas, fábricas, … Lo mejor sin lugar a duda de ese último tramo es el Monte do Gozo. Tuve la suerte de que hiciese un día claro, soleado y todos los que estábamos allí nos paramos un momento a descansar y disfrutar de las vistas.

El por que de que ese día me levantase de madrugada y comenzase a andar a las 5 de la mañana fue porque quería si o si llegar a la misa del peregrino que era a las 12, ya que esa misma noche tenía que coger un autobús y aquella era mi única oportunidad.

El llegar a Santiago para mí fue una de las peores partes del camino. Me imagino que esta afirmación os sorprenderá, pero para mí, y como siempre digo, desde mi experiencia, así fue.
Pasé de ir viendo unos caminos maravillosos, llenos de paz y de tranquilidad, recorriendo unas aldeas donde la gente te saludaba al pasar, donde si alguien te veía mal te venían a ayudar, donde había cajas con agua por la calle por si los peregrinos teníamos sed…. a una ciudad donde esperando encontrar la meta del camino, me encontré con el stress y la frialdad de cualquier gran ciudad, donde pidiendo ayuda no encontré ninguna mano amiga y donde la mala educación volvió a reinar.

Llegué a las puertas de la Catedral junto con otras decenas de peregrinos y nos encontramos una puerta cerrada y andamios de obra, pero ningún cartel explicativo de por donde poder entrar. Dando vueltas encontramos una puerta abierta, pero la persona que la custodiaba nos prohibió la entrada con las mochilas. Le suplicamos que nos dejase pasar porque la misa iba a comenzar, pero no era posible. Fui llamando a todos los hostales y hoteles que encontraba pidiendo que me dejasen dejar la mochila en una habitación a cambio de dinero y que en una hora iría a recogerla, solo recibí negativas, o pagaba toda la noche completa o nada. Mi bus salía a las 20:00, pero eso no cambiaba nada para aquellos empresarios.

Por suerte, como puesta en mi camino, vi a una chica de cerca de metro noventa con el pelo caoba entre la multitud….era una compañera croata del camino que había perdido hacía unas noches de vista (ella llevaba un paso mucho mejor que el mío). Fue maravilloso encontrarnos de nuevo en Santiago! Ella había llegado el día anterior y me indicó que había un local cerca donde podías dejar la mochila y el bastón a un módico precio. Así fue como llegue a tiempo de entrar a ver la misa del peregrino, gracias a la ayuda de una de las peregrinas.


La misa fue otra decepción que me llevé. No sé si fue por la ilusión que tenía por verla o por el rechazo que tengo hacia ciertos comportamientos de la gente, pero así fue. Me encontré en una iglesia llena de gente, gente de todas partes de España y del mundo, con un coro de chicos que habían venido andando desde muy lejos con la ilusión de estar allí en ese momento cantando en la Catedral. Es curioso como algo que se supone va a ser maravilloso puede estropearse tan fácilmente. Las personas que estaban allí congregadas debían de pensar que estaban en un parque o en alguna fiesta regional porque  no paraban de hablar, de sacarse fotos durante la misa,…  Por si pensáis que puede ser mi sola percepción, os daré un dato más, el cura tuvo que parar en dos ocasiones la misa para pedir tranquilidad, dijo que sabía que todos estaban esperando ver el botafumeiro, pero que hasta ese momento que por favor mantuviese todo el mundo el respeto y el silencio por favor. Dos veces sucedió esto, una pena. 

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